lunes 28 de marzo de 2011

Mi sistema tiránico favorito

Siempre he reflexionado mucho sobre cómo debería ser mi sistema tiránico ideal, tan ideal que de distopía tan perfecta mucha gente dudara si no se encontraría en realidad ante una bella utopía evolucionada a partir de un criminal inicio teórico (al contrario que las utopías idílicas que se tornan distopías horrendas al llevarlas a la práctica). Así pues, ante el fracaso de la opción tradicional de partir en la teoría de algo perfecto que no puede sino empeorar, trataré de formular teóricamente un sistema tiránico perfectamente vil, criminal y repulsivo para que al ponerlo en práctica no pueda sino mejorar y ver que en realidad no era para tanto. Mis estudios en protocolo y publicidad ayudarán para esto.

Para empezar es importante que nuestro sistema político -nunca llamado régimen, ya saben, regímenes son los demás- posea un inspirador himno que atrape y espante a las masas por igual. Para ello nada mejor que un clásico como "La Lambada" para dar empaque y solemnidad a todos los crímenes que nuestro sistema lleno de libertades "todas las libertades que yo quiera" (como las que tiene Qatar, según Pep Guardiola) lleve a cabo.



Así, cada vez que suene nuestro célebre himno mientras el pueblo se lleva la mano al corazón y mueve sus caderas, nuestras fuerzas de defensa de la población y de la patria asesinarán a algún hombre especialmente honrado, para que nuestra distopía originaria no se pervierta por las siempre peligrosas olas de humanismo. De esta forma, al igual que en la película "Jeeper Creepers" cada vez que suena la homónima canción de Frank Sinatra, se producirá un asesinato de Estado cada vez que suene nuestro preciado cántico de referencia, la canción salsera de la muerte; para que todas nuestras conciencias asocien el himno de la patria con nuestra concepción sangrienta de ésta, purificando así nuestra idea de maldad.

Por otra parte, disfrutarán de libertad de expresión todas aquellas personas y simios que posean un coeficiente intelectual similar al de un chimpancé, así como todo aquel que haya concursado en Hombres, mujeres y viceversa. También, y como medida extraordinaria, bajo petición impresa al Ministerio del Interior se dará libertad de expresión a todas aquellas personas que demuestren fehacientemente que no tienen nada que decir.

Además, respecto a la libertad de pensamiento, se permitirá al pueblo seguir las distintas corrientes de opinión expresadas por los distintos grupos de poder en los mass media a través de las personas que disfrutan de libertad de expresión -ver punto anterior- siempre y cuando no se atrevan a cuestionar nada del grupo de opinión al que inicialmente se adscriban. Como medida excepcional, se dará libertad de pensamiento sin restricciones a todo aquel que acceda a practicarse la OIQR (Operación Intelectual Quirúrgica Reparadora), comúnmente conocida como lobotomía.

Sobre la libertad de prensa, todos los medios tendrán derecho a transmitir los asesinatos de Estado, siempre que lo hagan durante la publicidad. Los juicios de valor en estos medios sólo podrán ser manifestados por los miembros de la sociedad que disfruten de libertad de expresión -ver punto anterior al anterior-, pero se permitirá al público de los programas responder a esas opiniones con todo el ruido que vean oportuno, ya sea mediante aplausos o abucheos, por iniciativa propia o por instancia del regidor; sin que sean estos actos susceptibles de ejercicio de actividad intelectual y por tanto eximidos de delito respecto a las normas referidas a la libertad de pensamiento y expresión.

Por otra parte, todos los policías locales encargados de dirigir el tráfico así como los profesores de autoescuela deberán ser necesariamente disléxicos, para favorecer el ocio de una población asustada necesitada de entretenimiento en forma de accidentes urbanos. De esta forma se conseguirá a su vez flexibilizar la rigidez de las normas sociales, las de circulación en concreto.

El cuerpo de bomberos estará formado por los participantes en el bombero torero, para acabar así con la discriminación histórica de la naturaleza hacia este sector de la sociedad, privados de la posibilidad de disfrutar de la condición de héroes de una nación -así como de la de iconos sexuales portada de calendario de tantas y tantas mujeres-, y relegados a un secundario papel dentro del entretenimiento televisivo circense. Los bomberos profesionales a su vez pasarán a ocupar el puesto de los bomberos toreros en las plazas, enfrentándose eso sí a animales de mayor fiereza, como cíclopes, ligres, cobras gays, o la dama celeste de la mitología griega Carmen de Mairena.



Respecto al ocio, todas las series televisivas de humor deberán llevar risas enlatadas, quedando prohibido no reírse cuando las risas de fondo así lo indiquen, así como reírse cuando no sea acompañando a las citadas risas. La intensidad de la risa o carcajada deberá adecuarse también a las emitidas por la serie en cuestión, para así no caer en disquisiciones dubitativas y desconcertantes sobre el nivel de chispa del chiste en cuestión. Todo esto en pos de una correcta interpretación del mensaje original del creador y del mayor disfrute del espectador que podrá así relajar su cerebro sobreexpuesto a una pesada y exigente vida intelectual y limitarse así a disfrutar.

Estas son solo unas pocas medidas que se me ocurren para poder llevar a cabo la Ciudad de Dior en el mundo, en el que al conseguir que la gran mayoría de nuestros procesos estén automatizados, nos liberemos de la pesada carga en la que nos encontramos todos los hijos de la postmodernidad, en la que ante tanto relativismo, escepticismo y sinsentido uno se siente perdido y hastiado a la hora de valorar la realidad. Como decía un twittero "El mundo es peor desde que tengo uso de razón". Yo les salvaré, acompáñenme a mi sistema tiránico ideal. No, no era una proposición. Por las buenas o por las malas. AHORA.

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