sábado 3 de diciembre de 2011

Una personalidad, un voto.


A raíz de las últimas elecciones generales del 20N en las que ganó un sheñor muy shimpático la Asociación a Favor de las Personas con Trastorno de Personalidad Múltiple (AFPTPM) ha condenado la brutal y fascista discriminación antidemocrática que sufren las personas con este trastorno psicológico, al sólo poder disponer de un voto para la elección quedando las demás personalidades discriminadas, sin capacidad para participar en la vida democrática y sin representación en el Congreso y en el Senado. (Los ciudadanos con gusto por lo fútil de la vida se muestran especialmente molestas por lo que a esta segunda Cámara respecta).


Así, con este modelo de participación ciudadana de una persona un voto quedan excluidos aquellos individuos de una rica y variada vida interior albergante de varias personalidades, quedando reducidos a meras taras psicológicas en vez de ciudadanos de pleno derecho. Es por ello que numerosos partidos, agentes sociales, intelectuales, artistas e incluso gente que sabe lo que dice se han manifestado en favor de una reforma de la Ley electoral que cambie el una persona un voto por un más justo y democrático "Una personalidad un voto."

De esta forma, se crearía un sistema de elección que se adaptase a todas las complejidades psicológicas del hombre (post)moderno, confundido y embargado de escepticismo tras haber contemplado ante sus ojos en los últimos siglos la muerte de Dios, de la Razón infalible, de la fe en el Progreso a mejor indefinido y de Chanquete.


Y es que este gravísimo ataque al sufragio universal pasa cada vez menos desapercibido a los ojos de la población, cosa de la que es consciente Miguel Ángel, autobusero de Burgos aquejado de este problema: "Es una vergüenza que solo una de mis personalidades pueda votar, dejando en un segundo plano a todas las demás, que tienen el mismo derecho. El día después de las elecciones mi yo simpático y extrovertido de 55 años está de un humor de mil demonios por sentirse discriminado, cosa que afecta a mi yo mujer sensible y pacífica de 33, que se pasa el día tirada en el sofá comiendo helado y viendo películas de Meg Ryan. Menos mal que mi tercera personalidad ermitaña primitivista se muestra en contra del sistema de representación y se la trae todo esto al pairo."


Otras importantes instituciones sociales también se han interesado por la causa, como la Iglesia Católica, que parafraseando a Jesús han defendido que "Bienaventurados los que sufren de personalidad múltiple, porque de todas y de cada una de ellas es el Reino de los Cielos" (San Mateo 5, 3-10) sugiriendo que una vez liberados de la cárcel material con la muerte, sus múltiples espíritus alcanzarán el Reino de Dios; liberándose así por fin de sus siameses psíquicos.

Otra institución importante interesada en el tema es la Comunidad Científica y León, que con su proyecto "Una personalidad, un cuerpo", lleva tiempo investigando con ratones la posibilidad soñada por toda persona aquejada de este trastorno de disponer de un cuerpo propio para cada personalidad y dejar de tener que compartir neuras psicológicas con sus compañeros de estancia cerebral; cosa que comprendemos todos aquellos que hemos tenido compañeros de piso que no limpiaban nunca el baño, que nos robaban la comida y que nos caían mal. La ciencia ya ha postulado la posibilidad de crear unos androides a los que traspasar las personalidades sobrantes de cada individuo mediante un estudio exhaustivo del funcionamiento cerebral de cada personalidad, estudios llevados a cabo mediante resonancias magnéticas, expertos con poderes telepáticos y tarotistas que pasaban por allí financiados por el Ministerio de Pseudociencia y Fraude.

(Foto de la serie United States of Tara que aborda este problema).

Otras posibilidades serían hacer este trasvase de personalidad a zombies recuperados así para la sociedad, chimpancés con una personalidad débil o muebles de Ikea -aprovechando el proceso de autoconstrucción del mueble-.

Sobre esto último, toda esa gente sosa y aburrida en contra de la ingeniería social se muestra muy en contra, pero en nuestro favor tenemos las opiniones de importantes analistas de hoy en día, como Sofía Cristo que manifestó en unas declaraciones recientes "Me parece de puta madre, tronco."

Así pues muchos son los frentes en defensa de la dignidad de este sector de la población abiertos hoy en día y en nuestra mano está el encontrar una salida justa para todos. Como punto esperazador está la buena predisposición de los políticos a camelar a las personas con este trastorno, al ver la posibilidad de hasta triplicar su número de votos por persona, así como al asociar "trastornos psicológicos" con votantes potenciales a los que (pseudo)representar.

lunes 9 de mayo de 2011

Quien guarda halla


La Asociación en Defensa del Síndrome de Diógenes presentó su programa de primavera titulado "Quien guarda halla" en el que se pretende concienciar a la sociedad sobre el derecho inalienable de todo ser humano de hacer acopio en su casa de todo objeto, residuo o gato susceptible de poder ser utilizado en un futuro. El slogan fue elegido como guiño a la sabiduría popular -tan denostada en ocasiones- capaz de otorgar argumentos sencillos a la vez que sólidos para cualquier causa digna de ser defendida, sin entrar en argumentaciones profundas que nadie entiende.

En la campaña se critica la sociedad consumista y derrochadora de hoy en día, en la que prima la adquisición irracional de productos para después desecharlos por otros, siendo precisamente la acción de desechar la que condena duramente la asociación, mostrando su firme compromiso con el medio ambiente: "qué necesidad hay de tirar los residuos al contenedor pudiéndolos mantener en casa sin que estén desintegrándose a pleno sol con consecuencias fatales para nuestro medio." expresaba un miembro especialmente concienciado.


El portavoz cargó contra los medios de comunicación que en los últimos tiempos se habían dedicado a desprestigiar el loable, previsor y ecológico acto de guardar cosas en vísperas de su posible futura utilización, convirtiendo a estos héroes contemporáneos en estrellas televisivas de la sociedad del espectáculo a las que denostar, como bien sufrió Loli: "Vivimos en una sociedad superficial en las que no se da a los objetos el valor que realmente tienen, cuando a mí me hacen mucha mayor compañía que las personas; pero eso una sociedad deshumanizada como esta es algo que no puede percibir. Es la sociedad del usar y tirar, cuyo consumismo exacerbado nos impide ver el valor inherente a todo objeto, como aquel tarro de espárragos vacío -menos por dos podridos que aún se conservan- que tengo encima de la tele." expresó mientras los gatos correteaban entre su salón atestado de basura.

A su vez, la campaña se centra en la sobrevaloración actual del orden y la limpieza, causando esto una desprotección frente a las enfermedades, al vivir en entornos totalmente asépticos que no permiten al organismo aprender a diferenciar las partículas dañinas de las inocuas, siendo esto fuente de múltiples alergias. Es por ello que al escuchar Manuel a Eduard Punset bromear sobre la conveniencia a este respecto de vivir con una vaca en el salón, se lo tomó al pie de la letra y trasladó el corral entero, aumentando así la compañía y sus defensas frente a las alergias.



La asociación cuenta cada vez con más seguidores que luchan por que una sociedad cada vez más amoral no se destruya a sí misma mediante el exceso de cremas y detergentes, manteniendo las virtudes castizas de Isabel la Católica de convivencia pacífica con las hormonas sudoríparas y alejándose de la tiranía del grupo terrorista más peligroso para la decencia tradicional del mundo libre, el H2O.

Así pues, la asociación invita a abrir los sentidos a todas las esferas de la realidad, con su aserto "los (c)olores son divertidos", consiguiendo mediante estos llegar a la esencia misma de la vida condenando así la tradicional inversión humanística que se centraba en la fe en el ser humano para mediante una nueva revolucionaria y necesaria concepción de las cosas existentes pasar a tratar a las personas como objetos y a las cosas como personas, tras la decepción histórica que la humanidad nos brindó. Así, sabiendo que los objetos son intercambiables y menos dañinos, la asociación os invita a la postmodernidad dio(ge)nisíaca: El culto al objeto. El objeto como animal de compañía. Saluden a su nuevo Dios material cognoscible.


PD: Foto número 1: Supercoco explica los conceptos: Telebasura, basura, basura fabricada y basura revelada.

lunes 28 de marzo de 2011

Mi sistema tiránico favorito

Siempre he reflexionado mucho sobre cómo debería ser mi sistema tiránico ideal, tan ideal que de distopía tan perfecta mucha gente dudara si no se encontraría en realidad ante una bella utopía evolucionada a partir de un criminal inicio teórico (al contrario que las utopías idílicas que se tornan distopías horrendas al llevarlas a la práctica). Así pues, ante el fracaso de la opción tradicional de partir en la teoría de algo perfecto que no puede sino empeorar, trataré de formular teóricamente un sistema tiránico perfectamente vil, criminal y repulsivo para que al ponerlo en práctica no pueda sino mejorar y ver que en realidad no era para tanto. Mis estudios en protocolo y publicidad ayudarán para esto.

Para empezar es importante que nuestro sistema político -nunca llamado régimen, ya saben, regímenes son los demás- posea un inspirador himno que atrape y espante a las masas por igual. Para ello nada mejor que un clásico como "La Lambada" para dar empaque y solemnidad a todos los crímenes que nuestro sistema lleno de libertades "todas las libertades que yo quiera" (como las que tiene Qatar, según Pep Guardiola) lleve a cabo.



Así, cada vez que suene nuestro célebre himno mientras el pueblo se lleva la mano al corazón y mueve sus caderas, nuestras fuerzas de defensa de la población y de la patria asesinarán a algún hombre especialmente honrado, para que nuestra distopía originaria no se pervierta por las siempre peligrosas olas de humanismo. De esta forma, al igual que en la película "Jeeper Creepers" cada vez que suena la homónima canción de Frank Sinatra, se producirá un asesinato de Estado cada vez que suene nuestro preciado cántico de referencia, la canción salsera de la muerte; para que todas nuestras conciencias asocien el himno de la patria con nuestra concepción sangrienta de ésta, purificando así nuestra idea de maldad.

Por otra parte, disfrutarán de libertad de expresión todas aquellas personas y simios que posean un coeficiente intelectual similar al de un chimpancé, así como todo aquel que haya concursado en Hombres, mujeres y viceversa. También, y como medida extraordinaria, bajo petición impresa al Ministerio del Interior se dará libertad de expresión a todas aquellas personas que demuestren fehacientemente que no tienen nada que decir.

Además, respecto a la libertad de pensamiento, se permitirá al pueblo seguir las distintas corrientes de opinión expresadas por los distintos grupos de poder en los mass media a través de las personas que disfrutan de libertad de expresión -ver punto anterior- siempre y cuando no se atrevan a cuestionar nada del grupo de opinión al que inicialmente se adscriban. Como medida excepcional, se dará libertad de pensamiento sin restricciones a todo aquel que acceda a practicarse la OIQR (Operación Intelectual Quirúrgica Reparadora), comúnmente conocida como lobotomía.

Sobre la libertad de prensa, todos los medios tendrán derecho a transmitir los asesinatos de Estado, siempre que lo hagan durante la publicidad. Los juicios de valor en estos medios sólo podrán ser manifestados por los miembros de la sociedad que disfruten de libertad de expresión -ver punto anterior al anterior-, pero se permitirá al público de los programas responder a esas opiniones con todo el ruido que vean oportuno, ya sea mediante aplausos o abucheos, por iniciativa propia o por instancia del regidor; sin que sean estos actos susceptibles de ejercicio de actividad intelectual y por tanto eximidos de delito respecto a las normas referidas a la libertad de pensamiento y expresión.

Por otra parte, todos los policías locales encargados de dirigir el tráfico así como los profesores de autoescuela deberán ser necesariamente disléxicos, para favorecer el ocio de una población asustada necesitada de entretenimiento en forma de accidentes urbanos. De esta forma se conseguirá a su vez flexibilizar la rigidez de las normas sociales, las de circulación en concreto.

El cuerpo de bomberos estará formado por los participantes en el bombero torero, para acabar así con la discriminación histórica de la naturaleza hacia este sector de la sociedad, privados de la posibilidad de disfrutar de la condición de héroes de una nación -así como de la de iconos sexuales portada de calendario de tantas y tantas mujeres-, y relegados a un secundario papel dentro del entretenimiento televisivo circense. Los bomberos profesionales a su vez pasarán a ocupar el puesto de los bomberos toreros en las plazas, enfrentándose eso sí a animales de mayor fiereza, como cíclopes, ligres, cobras gays, o la dama celeste de la mitología griega Carmen de Mairena.



Respecto al ocio, todas las series televisivas de humor deberán llevar risas enlatadas, quedando prohibido no reírse cuando las risas de fondo así lo indiquen, así como reírse cuando no sea acompañando a las citadas risas. La intensidad de la risa o carcajada deberá adecuarse también a las emitidas por la serie en cuestión, para así no caer en disquisiciones dubitativas y desconcertantes sobre el nivel de chispa del chiste en cuestión. Todo esto en pos de una correcta interpretación del mensaje original del creador y del mayor disfrute del espectador que podrá así relajar su cerebro sobreexpuesto a una pesada y exigente vida intelectual y limitarse así a disfrutar.

Estas son solo unas pocas medidas que se me ocurren para poder llevar a cabo la Ciudad de Dior en el mundo, en el que al conseguir que la gran mayoría de nuestros procesos estén automatizados, nos liberemos de la pesada carga en la que nos encontramos todos los hijos de la postmodernidad, en la que ante tanto relativismo, escepticismo y sinsentido uno se siente perdido y hastiado a la hora de valorar la realidad. Como decía un twittero "El mundo es peor desde que tengo uso de razón". Yo les salvaré, acompáñenme a mi sistema tiránico ideal. No, no era una proposición. Por las buenas o por las malas. AHORA.

martes 18 de enero de 2011

Apocalipsis Bíblico Zombie

Últimamente en mi casa la noche de los martes de la mano de la serie The Walking Dead se está convirtiendo en un clásico un particular acto rutinario/ritual: cenar mientras veo en la tele zombies asquerosos comerse a gente. Preparamos la cena, nos sentamos frente al televisor, bendecimos la mesa y deseamos buen provecho para todos, zombies incluidos. Tal vez algunos estómagos sensibles vean en esto algo repugnante, pero como diría mi padre o cualquiera de esos zombies hambrientos si su mínima parte cerebral activa se lo permitiera "no hay mejor salsa que el hambre".




Pues al fin y al cabo, no es que los caballos o los humanos crudos no sean apetecibles, sino que no habéis hecho el hambre suficiente, como les pasaba a los amigos bailarines de ballet -si no recuerdo mal- de la película "Viven", ¡un poco de hambre teníais que pasar! para no ver con tan malos ojos a esos seres intelectualmente limitados pero sin embargo almas cándidas de gran corazón e igual vísceras que lo único que quieren es satisfacer su necesidad primaria y básica del alimento, haciendo suyo el lema que escuché a mi querida Javiera Mena citando a Bertolt Bretcht "La comida es lo primero, la moral viene después".

Esto ha llevado a importantes debates éticos de la mano del polémico defensor de los derechos de los animales Peter Singer, que tras afirmar en la profusa defensa de su causa que la vida de un primate adulto no humano podría ser más valiosa que la de un bebé humano, ahora se pregunta sobre qué tiene más valor, si la vida de un bebé humano o la de un zombie adulto; trasladando el debate a la sociedad y siendo utilizada la causa zombie por varios partidos políticos en su búsqueda de acólitos.




Sin ir más lejos Zapatero ya prepara un decreto ley para que los derechos de los zombies y las zombies sean protegidos por el Estado de derecho, así como Mariano Rajoy cargaba contra el líder socialista al recriminarle que de qué iba a vivir esa pobre niña zombie desvalida, sin una familia católica a la que acogerse y sin un comedor social de carne humana adecuado para uno de los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Zapatero argumentó, sin embargo, que se estaba trabajando costósamente para la integración social de los zombies que, si bien con vozal, son ya admitidos en lugares públicos y han tomado la sana costumbre de reunirse para ver juntos la televisión, siendo telecinco y el programa El Hormiguero las propuestas más seguidas por la comunidad zombie. (Al parecer si no hay gritos, aspavientos, movimiento, aplausos del público zombie infiltrado a cada intervención de los contertulios -probablemente zombies infiltrados también- y vísceras emocionales dejan de prestar atención y atacan a la comunidad no zombie).



(Aquí una masa zombie enfurecida con el sheriff que había sintonizado por error la dos de televisión española.)

A su vez, se ha otorgado libertad de expresión y de pensamiento a todos los zombies, con la comodidad que resulta para un presidente de gobierno dar libertad de expresión a quien no tiene nada que decir. Dicho esto, entro a valorar la serie. Para ser sinceros, lo que más me llama la atención es la crueldad con la que los humanos tratan a los zombies de su comunidad, porque si Jesucristo siempre fue amigable con leprosos, dinosaurios, frescas y zombies, ¿por qué pues en The Walking Dead les revientan los sesos? ¿Es esa forma de poner la otra mejilla? Máxime sabiendo la felicidad que debe de sentir un zombie ante un carrillo especialmente carnoso -véase aquí mi libro Zombies y mofletes: un camino hacia la felicidad-.

Y es que aunque el catolicismo ya ha intentado la integración de este sector de la sociedad mediante bautizos y comuniones masivas de niños y niñas zombies, los resultados obtenidos no han sido los esperados, a pesar del optimismo al que invitaba el gran parecido comportamental observado en primera instancia entre los zombies y los feligreses con largo historial creyente.



Es por ello por lo que se teme por la aparición de una nueva religión zombie que se instauraría a partir del resurgimiento de entre los zombies del hijo de Dios zombie, pasando así este colectivo de perseguidos a dominadores de la moral, con un libro sagrado más breve que el bíblico que se resumiría en el aforismo de "la comida humana es lo primero, la moral viene después".

Para ello el Dios zombie deberá sacrificar a su único hijo, que resucitará una vez más al tercer día, probablemente tras escuchar una canción de Melendi.

Por último otra corriente zombie-teológica -agrupante a su vez de la anteriormente citada y de la católica- defiende que este Mesías zombie sería el anunciado en el Apocalipsis bíblico, que vendrá para juzgar a vivos y muertos -nunca mejor dicho- y llevar a los zombies de buen corazón y buena conducta a un paraíso eterno con carne humana abundante, carne humana abundante y carne humana abundante.

A su vez, para los humanos, se tendrá reservado un paraíso superior al del zombie -que no es capaz de experimentar una felicidad mayor que la de la vaca comiendo hierba- proporcionándole la oportunidad de elegir entre un estado virtuoso en el que se haya llegado a la idea de Bien -como máxima expresión de felicidad (Aristóteles dixit)- o bien una sala llena de pantallas de plasma, restos de comida zombie en forma de hamburguesa y programas de televisión realizados con los detritus de los zombies no salvados por el Mesías. A las salas cerradas con pantallas de plasma se las presupondrá aire acondicionado, ante las previsibles masificaciones. Ya saben, el genio maligno siempre presente.

viernes 22 de octubre de 2010

Yo hice la Primera comunión con Adolf Hitler

Hay recuerdos odiosos que se mantienen en el tiempo a pesar de que mantenía la esperanza de que con la caída en desuso del formato VHS el video de mi Primera comunión pasaría al olvido para no ser reproducido nunca más. Pero una tarde en un acto de masoquismo me puse a visionar el vídeo del día aciago, pensando en la vergüenza insoportable que iba a sentir al verlo, superando sin embargo la prueba y encontrando una agradable sorpresa en el proceso. Los temores tenían su origen en que lo más bonito que me han dicho sobre la foto de mi comunión es que en ella tengo cara de niño violado, lo cual, aunque sea muy eclesiástico, no es una descripción que uno reciba con mucho gusto; aunque puede que en algún momento de mi vida sí lo considerase como una violación metafórica.



Recuerdo que yo no sabía muy bien de que iba eso de la Primera comunión. El día anterior me confesé por primera vez y sufrí una gran compunción al ser consciente a las pocas horas de que ya había cometido varios pequeños pecados tras el acto de confesión, no pudiendo acudir así al gran día con mi alma inmaculada. Creo que fueron unos tres pequeños pecados, uno de ellos doble, al subir en ascensor hasta el piso de mi acogedor y religioso hogar, desobedeciendo así la prohibición de mis padres de no utilizar el ascensor -muy concienciados con los valores amish antitecnología a pesar de haberse trasladadao a la gran ciudad- y mintiéndoles después al afirmar que había subido por las escaleras. Sin embargo, me vieron muy descansadito y poco sofocado tras haber subido aparentemente a pie los veintisiete pisos de altura sobre los que se elevaba mi vivienda, desde donde se contemplaba mejor a Dios. "¿Has subido en ascensor?" "No", respondí sin dudar y sin la más mínima expresión de agitación o de esfuerzo acumulado. Sospechoso cuanto menos. Mirada severa de mi madre y sospecha de mi padre -pastor protestante- expresando su repugnancia al ser de la opinión de que "la sospecha repugna a quien la alberga" pero obligado sin embargo a sospechar.

Así que viví un poco atormentado ese día que debía de ser tan feliz para mí. La conciencia me carcomía por dentro durante toda la ceremonía, incluso dudé seriamente en aceptar o no la comunión no considerándome digno de ello por mis pecados ascensoriles, pero me dejé guiar finalmente por el acogedor rebaño del Señor. Y ahora visto con perspectiva debo de decirlo: todo lo que envuelve a la Primera comunión me parece profundamente casposo, desde la estética de todos los niños repeinados con la raya bien marcada a un lado; las niñas bien sumisas con las palmas de las manos juntitas; las cadenas, anilos y sellos de oro -carne de cultivo estético de tantos canis y chonis, véase mi tesis Chonis y cristianismo-; el cura amigo de los niños, el coro y sus canciones de salvación... aunque también es cierto que Jesús siempre me pareció un señor muy simpático y un buen amigo.



También debo confesar que mi historial eclesiástico nunca fue muy brillante. En un principio yo era muy creyente, sentía la protección de mi amigo Jesús estando conmigo todo el tiempo y preocupándose por mí, pero a la hora de ir a la iglesia me aburría muchísimo y mi padre siempre recuerda como a los cinco minutos de empezar ya miraba el reloj y le preguntaba si faltaba mucho. Aligere señor Padre, que tengo que ir a ver los Power Rangers. También eran célebres los repentinos dolores de cabeza, de tripa, mareos... que pretendía fingir cuando llegaba la hora de prepararse para ir a la iglesia. Por más que sobreactuaba tumbado en el sofá mirando al infinito nunca me creyeron y nunca me libré de acudir a la iglesia ni a las clases de natación que tanto temía y que también intentaba evitar ("Lo peor de la natación es que todos nadan mejor que yo").

Años después el cura de mi pueblo me negó la comunión al sufrir un ataque de risa mientras esperaba en la fila mi momento. "¿Qué, te hace mucha gracia? ¡Vete!" Heladas palabras que congelaron mi pobre corazón cristiano. Bajé la cabeza y acudí a mi banco sintiendo aún con mayor fuerza las miradas y los cuchicheos de las señoras que ocupaban los primeros bancos. Como curiosidad, años después el citado sacerdote falleció y en su funeral debido a una conjuntivitis un ojo no paraba de llorarme. Yo no quería parecer afectado por la situación y trataba de ocultar mis lágrimas que como ya he dicho, se debían a la conjuntivitis. Sin embargo, posteriormente hubo cierta confusión al explicarme al joven médico de urgencias sobre los síntomas que sentía: "Pues estaba yo en un funeral y no paraba de llorame el ojo..." me explicaba aplicándome todo lo posible, "¿pero llorabas porque estabas triste?" "¡no, no, era involuntario!" ¡faltaría más! -decía para mí. Supongo que me negaba a que nadie me viera derramar ni una lágrima tal vez aún con el orgullo herido por el incidente pasado. Ante todo, decir que no guardo ningún rencor al religioso en cuestión, que si bien era muy delosdeantes me permitió disponer de esta historia fantástica que contar sobre mis primeros conflictos con la Iglesia, formando a su vez parte de mi feliz tierna infancia y deseando a su vez que se haya encontrado con el Ser todopoderoso al que encomendó su vida (y esto va sin ironía).

Pero como digo, hay cosas de la Iglesia que siempre me chocaron. Para empezar, la gente tan estirada como que me tira para atrás. Todos esos feligreses tan rectos y tan solemnes "escuchando" las palabras del pastor, tomándose tan en serio a sí mismos, al mundo de la apariencia, a la manada eclesiástica acrítica... "¡¡señora, atrévase a dejar de ser oveja!!" que diría Boris Vian. Las mujeres tan exageradamente maquilladas, tan pulcras, queriendo aparentar con la postura corporal una rectitud moral intachable y más que cuestionable, los niños tan repeinados y los fuertes perfumes corporales y artificiales; yo soy más estirado que tú, yo soy más cristiano que tú. Y tanta seriedad y solemnidad, una cosa de locos oiga, por no hablar de las severas figuras de mi amigo Jesús crucificado que atormentaban mi dulce corazón preadolescente.




Así pues, recuerdo mi época creyente de la infancia como una época feliz en la que a pesar de los puntos oscuros de los formalismos de la Iglesia me sentía muy bien arropado por un mundo lleno de sentido, de orden y de seguridad: mi familia, la escuela, mis amigos, Dios, Jesús, el Espíritu Santo... nada que ver con el ateísmo vitalista posterior que rechazaba con fiereza e irreverencia al cristianismo al sentir haber estado estafado y engañado durante tantos años (creo que lo que peor llevaba era pensar en todas las misas que me había tenido que tragar obligado y que tanto me abrumaban); para encontrarme en la actualidad en la postura bergmaniana que busca a Dios pero que no lo encuentra nunca con certeza, quedándome en un moderado agnosticismo fluctuante y pensando que Dios es un tema filosófico apasionante. "Me cansan los ateos siempre están hablando de Dios" (los fanáticos religiosos me cansan más no se molesten), careciendo -huelga decirlo- el mundo de los adultos de las seguridades y quimeras de las que se disfrutan en la infancia.

Tal vez eso sea hacerse mayor de edad, cuestionarse racionalmente todo el mundo que nos rodea, aunque sea el que da sentido a nuestra existencia. Entre ser inconsciente, estúpido y feliz o crítico e inteligente con los sinsabores de la realidad -que decía Fernando Fernán Gómez- elijan (no negando que se pueda ser crítico y feliz por supuesto). En cualquier caso, recomiendo hacer caso del aforismo de Spinoza "Ante los acontecimientos de la vida, no tiene sentido reír ni llorar, tan sólo comprender".

Y después de toda esta palabrería sacada de la manga, vamos al tema que nos ocupaba en origen, el comprobar al revidear mi vídeo de la Primera comunión como yo hice la Primera comunión con Adolf Hitler, sí, ese pequeño cabrón. Se te hiela la sangre, tan pequeño y ya tan hereje y con tan mala leche. Adjunto las pruebas obtenidas del vídeo de la ceremonia:






miércoles 25 de agosto de 2010

El ciclonudismo y la pornografía mental

La semana pasada vi en televisión una noticia que me contrarió: la manifestación por las calles de Madrid de un grupo de personas desnudas montadas en bicicleta para reivindicar los derechos de los nudistas a deambular por el mundo como Dios les trajo a éste (así como para expresar la "desnudez" a la que estaba sometido un biciclista ante el tráfico de los autos no concienciados). Al verlo lo primero en que pensé fue en la abundante sudoración que iban a sufrir sus posaderas debido al juicioso calor de castigo que se sufría en la capital, angustia que fue sofocada al enterarme de que para evitar esto los manifestantes habían prescindido del sillín de sus bicicletas; como bien expresó la cadena Intereconomía: "los degenerados manifestantes decidieron retirar el sillín de sus bicicletas para evitar la transpiración de sus partes traseras, así como para satisfacer su condición de degenerados".




A su vez, algunos sacerdotes en la cadena Cope expresaron su indignación al ver las comodidades que se autootorgaban los nudistas en la conquista de su reivindicación, afirmando que a Jesús en su proceso de crucifixión nadie le dio esas facilidades, y que si hubiera dispuesto de una bicicleta en la que transportar su cruz nunca se le habría ocurrido eliminar el sillín para la mejora de su regulación térmica corporal.





Pero dejando a un lado las opiniones de los sectotres más conservadores, entremos a valorar el asunto. Para empezar, he de decir que sostengo que el comenzar a deambular desnudo por la calle es uno de los dos principales síntomas de locura aflorante en un individuo, junto al de empezar a creer en Dios. (Todo esto lo estoy desarrollando en un libro de (anti)psicología que tratará de romper con todas las convenciones psicológicas establecidas en la sociedad burguesa -bastante ya machacadas por los filósofos post-modernos-, pero acuciantes de una visión rigurosa y no profesional -el no haber estudiado Psicología mantiene mi mirada limpia de los controladores burgueses de la mente- que aporte claridad al tema mediante la intuición y la no academicidad, edulcoradas por mi atrevimiento e imprudencia). Esta creencia particular me viene de tres fuentes, fiables todas ellas: la 1ª es comprobar como en todas las situaciones urbanas de ambiente enrarecido -por un atentado, por un libro de Paul Auster, un incendio, una procesión de Semana Santa...- aparece un hombre desnudo caminando tranquilamente por la calle (no digo que un hombre en estas condiciones aparezca en los libros de Paul Auster, sino que aparece en tu vida real si lees un libro del norteamericano en la vía pública).

La segunda fuente es sacada de esas películas raras de cine independiente (en las que siempre alguien se suicida -si es al final está ya muy visto señores indie-guionistas-), en las que a alguien se le va la cabeza y decide salir al exterior como Dios le trajo al mundo (probablemente en el momento de salir desnudo a la calle comienza a su vez a creer en Dios).

La tercera se muestra en mi libro de cabecera La conjura de los necios, en la que Ignatius J. Reilly habla así de la psiquiatría y de un espontáneo nudista:

"¿Crees que estoy loco? ¿Crees que algún psiquiatra estúpido debería sondear en el funcionamiento de mi psique? Intentarían convertirme en un subnormal enamorado de la televisión y de los coches nuevos y de los alimentos congelados. La psiquiatría es peor que el comunismo. Me niego a que me laven el cerebro. ¡No seré un robot!

(...)El único problema que tiene esa gente, en realidad, es que no les gustan los coches nuevos ni los pulverizadores capilares. Por eso los meten allí. Porque atemorizan a otros miembros de la sociedad. Los manicomios de este país están llenos de almas cándidas que sencillamente no pueden soportar la lanolina, el celofán, el plástico, la televisión y las circunscripciones.

-Ignatius, eso no es verdad. ¿No te acuerdas del señor Becnel? Le encerraron porque salió corriendo a la calle desnudo.

- Pues claro que salió corriendo a la calle desnudo. Qué iba a hacer. Su piel ya no podía soportar la ropa de nylon que le bloqueaba los poros. Yo siempre he considerado al señor Becnel uno de los mártires de nuestro siglo. Fue una víctima."


Respecto al otro síntoma de locura, lo de empezar a creer en Dios, se muestra magistralmente en la fantástica película Breaking The Waves, en la que Emily Watson empieza a creer en Dios y a hablar con él ante una situación desesperada (a partir del minuto 1:23 en el que la actriz "habla" con Dios alternando su voz inocente y tierna con la voz señorial del Todopoderoso).





Sin embargo, si hacemos caso al mensaje de la película transmitido por su "chalado" creador Lars Von Trier (creyente a su vez) esta aparente locura de la protagonista no sería tal; por mucho que en las formas podría parecer. De ahí es de dónde yo defiendo -tal vez de forma exagerada- que la creencia en Dios es locura a los ojos racionales del hombre.

Así pues, construida nuestra sociedad sobre los cimientos de la demencia (a los ojos burgueses y racionales -hablando de un racionalismo cerrado-) del hombre desnudo primitivo y del hombre irracional creyente respectivamente -obviando la racionalidad presente en el catolicismo de la mano de Santo Tomás y de la conservación por estos de la tradición del pensamiento griego-, sólo nos queda naufragar en una arbitrariedad de normas sociales con las que convivir de la forma más pacífica y respetuosa posible, causa con la que trataré de colaborar con las siguientes propuestas legales:

- Se deberán tapar sus partes íntimas en vía urbana todos aquellos varones que sobrepasen de forma exagerada la media española del tamaño de su órgano sexual (si fuera necesario un agente especialmente cualificado se encargará de realizar las mediciones oportunas) a fin de evitar complejos de inferioridad entre los españolitos de a pie. En el barrio chino esta ley se aplicará en función de la media del tamaño de este sector de la población. La raza negra se deberá tapar de todas todas.

- Las mujeres podrán llevar todas las no-prendas que deseen, como corresponde a una sociedad patriarcal paleta y pseudomoderna que entiende que la igualación profesional de la mujer se basa en la incorporación de toda "periodista" que esté buenorra a la parrilla televisiva (yeah, somos la Sexta y somos superprogres: ¡¡tetas, fútbol y populismo barato!!) así como la incorporación de ministras tan memas y analfabetas como sus iguales varones -véase Bibiana Aído -es mona, valdría también para la Sexta- o Leire Pajín -de la que dijeron que "Leire Pajín es tonta en cinco idiomas"-. Y que viva la mujer florero, el discurso vacío biensonante y el feminismo burgués.

- Por último, como medida extraordinaria se permitirá e inducirá a ir desnudo por la calle a todas esas personas que manifiesten un exagerado mal gusto en sus vestimentas. Como por ejemplo esos grupos de amigas que tienden a ir disfrazadas cualquier día del año de Power Rangers, saltándose así la exclusividad de las fechas de Carnaval:


Ese día este grupo de chonis se centró exclusivamente en el Power Ranger blanco y en el Power Ranger rosa.


Aquí otro grupo de cinco chonis preparadas para irse de fiesta, con complementos agresivos, por lo que pudiera pasar.



Por último, tres Power Rangers originarias que en su tiempo libre descansando de luchar contra el Mal se dedicaban a hacer el mal mediante su proyecto musical Las Chuches.



Además, David Bisbal por hortera y afectado se debería quedar directamente en su casa, sin necesidad de preocuparse por la posibilidad de incumplir la primera de las normas propuestas al salir al exterior, ni por ir a un plató a decir "hola guapa soy David y sé dar vueltas sobre mí mismo".

jueves 8 de julio de 2010

Objeto Volador ¿Identificado?

¿Por qué algunos futbolistas de la selección gustan de mirar al cielo mientras suena el himno? Unos lo achacan a que son unos estirados -conceptualmente y físicamente-, otros a que tras escuchar hablar a David Bisbal se habían ensimismado por el estilo afectado y pretendían intentar superarlo. Sin embargo, algunos sabemos la verdad y ya sea en Sudáfrica, Alemania, Chipre o Ciudad del Vaticano se manifiesta siempre un ente al que algunos futbolistas no pueden ignorar. Sólo somos capaces de verlo unos pocos, pero presten atención, tal vez sean uno de los elegidos.



















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