
A raíz de las últimas elecciones generales del 20N en las que ganó un sheñor muy shimpático la Asociación a Favor de las Personas con Trastorno de Personalidad Múltiple (AFPTPM) ha condenado la brutal y fascista discriminación antidemocrática que sufren las personas con este trastorno psicológico, al sólo poder disponer de un voto para la elección quedando las demás personalidades discriminadas, sin capacidad para participar en la vida democrática y sin representación en el Congreso y en el Senado. (Los ciudadanos con gusto por lo fútil de la vida se muestran especialmente molestas por lo que a esta segunda Cámara respecta).

Así, con este modelo de participación ciudadana de una persona un voto quedan excluidos aquellos individuos de una rica y variada vida interior albergante de varias personalidades, quedando reducidos a meras taras psicológicas en vez de ciudadanos de pleno derecho. Es por ello que numerosos partidos, agentes sociales, intelectuales, artistas e incluso gente que sabe lo que dice se han manifestado en favor de una reforma de la Ley electoral que cambie el una persona un voto por un más justo y democrático "Una personalidad un voto."
De esta forma, se crearía un sistema de elección que se adaptase a todas las complejidades psicológicas del hombre (post)moderno, confundido y embargado de escepticismo tras haber contemplado ante sus ojos en los últimos siglos la muerte de Dios, de la Razón infalible, de la fe en el Progreso a mejor indefinido y de Chanquete.

Y es que este gravísimo ataque al sufragio universal pasa cada vez menos desapercibido a los ojos de la población, cosa de la que es consciente Miguel Ángel, autobusero de Burgos aquejado de este problema: "Es una vergüenza que solo una de mis personalidades pueda votar, dejando en un segundo plano a todas las demás, que tienen el mismo derecho. El día después de las elecciones mi yo simpático y extrovertido de 55 años está de un humor de mil demonios por sentirse discriminado, cosa que afecta a mi yo mujer sensible y pacífica de 33, que se pasa el día tirada en el sofá comiendo helado y viendo películas de Meg Ryan. Menos mal que mi tercera personalidad ermitaña primitivista se muestra en contra del sistema de representación y se la trae todo esto al pairo."

Otras importantes instituciones sociales también se han interesado por la causa, como la Iglesia Católica, que parafraseando a Jesús han defendido que "Bienaventurados los que sufren de personalidad múltiple, porque de todas y de cada una de ellas es el Reino de los Cielos" (San Mateo 5, 3-10) sugiriendo que una vez liberados de la cárcel material con la muerte, sus múltiples espíritus alcanzarán el Reino de Dios; liberándose así por fin de sus siameses psíquicos.
Otra institución importante interesada en el tema es la Comunidad Científica y León, que con su proyecto "Una personalidad, un cuerpo", lleva tiempo investigando con ratones la posibilidad soñada por toda persona aquejada de este trastorno de disponer de un cuerpo propio para cada personalidad y dejar de tener que compartir neuras psicológicas con sus compañeros de estancia cerebral; cosa que comprendemos todos aquellos que hemos tenido compañeros de piso que no limpiaban nunca el baño, que nos robaban la comida y que nos caían mal. La ciencia ya ha postulado la posibilidad de crear unos androides a los que traspasar las personalidades sobrantes de cada individuo mediante un estudio exhaustivo del funcionamiento cerebral de cada personalidad, estudios llevados a cabo mediante resonancias magnéticas, expertos con poderes telepáticos y tarotistas que pasaban por allí financiados por el Ministerio de Pseudociencia y Fraude.
(Foto de la serie United States of Tara que aborda este problema). Otras posibilidades serían hacer este trasvase de personalidad a zombies recuperados así para la sociedad, chimpancés con una personalidad débil o muebles de Ikea -aprovechando el proceso de autoconstrucción del mueble-.
Sobre esto último, toda esa gente sosa y aburrida en contra de la ingeniería social se muestra muy en contra, pero en nuestro favor tenemos las opiniones de importantes analistas de hoy en día, como Sofía Cristo que manifestó en unas declaraciones recientes "Me parece de puta madre, tronco."
Así pues muchos son los frentes en defensa de la dignidad de este sector de la población abiertos hoy en día y en nuestra mano está el encontrar una salida justa para todos. Como punto esperazador está la buena predisposición de los políticos a camelar a las personas con este trastorno, al ver la posibilidad de hasta triplicar su número de votos por persona, así como al asociar "trastornos psicológicos" con votantes potenciales a los que (pseudo)representar.






















